Fase Gustativa

Cuerpo

El cuerpo de un vino lo forman los taninos, antocianos, etc. A mayor cuerpo más sensación de volumen en la boca, es decir, un vino con poco cuerpo se parece más al tacto del agua, un vino con mucho cuerpo nos llena completamente la boca. También en los cavas buscamos la cremosidad, a mayor untuosidad, más elegancia y por tanto puntuación.

Aromas

En la boca descubrimos los aromas del vino por la vía retronasal, y recordando que solo existen cuatro sabores: dulce, salado, ácido y amargo, cuando hablamos de sabor a fresa, es realmente aroma a fresa, lo que nos permite puntuar el vino en función de la cantidad de aromas que percibimos en la boca y de la calidad de los mismos. Mayor puntuación a más aromas agradables y perceptibles en la boca.

Longitud e intensidad

Para valorar la longitud de un vino se debe notar el paso del vino por toda la boca, que el vino se note por el conjunto de toda la lengua y la boca, que se sienta perfectamente su paso. Por tanto una gran puntuación sería que el vino dejara una sensación agradable y continua desde la punta de la lengua hasta la garganta.

La intensidad nos dará el recuerdo del vino, después de beberlo, la cantidad de aromas, el tiempo que sentimos ese vino y las sensaciones agradables que nos deja. Por tanto se valorará de forma alta, la cantidad de aromas y sensaciones agradables que permanecen en la boca.

Balance

El balance es la sensación de que el vino no tiene aristas o algo que destaque sobre manera, es decir, mucha acidez, mucha aspereza, muy corto, todo lo contrario, un vino que en la boca sea amable y muy equilibrado, nos remitiría al vino de mayor balance. Una sensación aterciopelada en la boca nos dará la mayor puntuación.