Cócteles con Brandy , por que el brandy está de moda. Bueno, en realidad, nunca lo ha dejado de estar. Claro que no, como las americanas de dos botones que siempre sientan tan bien, las camisas blancas y azules de fondo de armario, y las corbatas lisas, que no tienen por qué ser sinónimo de aburrido. Si eso, de distinción. Y es que la corbata bien anudada es el primer paso serio que un hombre debe dar en la vida. Eso y beber brandy, debería haber añadido Oscar Wilde, pero tampoco es cosa solo de hombres. De hecho, nada le sienta mejor que unos labios bien pintados de rojo. Desde que Marilyn Monroe los popularizó allá por los años 40, con su gotita de Channel, no han faltado ni un solo día. Clásicos tan atemporales como el más distinguido de los destilados españoles.
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Elegancia que nunca pasa de moda: mejores cócteles con brandy
Pues bien, el brandy ha pasado de los sillones de piel con orejas, el humo del Habano y el disco de Sinatra, a las cazadoras de cuero, los vaqueros denin y las barras, pero siempre con estilo. Las chaquetas abrochadas, los calcetines a juego de los pantalones y no de los zapatos, mejor los tejidos Príncipe de Gales que las rayas y no llevar nada amarillo salvo que sea un Lamborghini. Buen gusto, sobre todo, y saber combinar los colores. Tampoco hay que ir como un cuadro de Matisse, aunque también tenga su personalidad. Con el brandy pasa un poco de lo mismo para no renunciar a su elegancia. No todo vale, empezando por la copa, y en caso de duda, de nada sirve consultar con el sastre. Así que estas son las formas más sofisticadas de combinar el brandy:
Alta Sociedad: auténtica distinción combinada
Mejor combinación imposible, y es que el nombre le viene como anillo al dedo. En la cultura anglosajona el brandy, junto a los vinos de Jerez, es todo un signo de distinción, precisamente, de la más Alta Sociedad. No hay más que echar un vistazo al cine. Campanadas a medianoche, Los caballeros las prefieren rubias… ¡Hasta Mary Poppins o Oliver Twist! Eso sin olvidar al gentleman por excelencia. El del revuelto, pero no agitado, también era todo un experto. Sí, James Bond es todo un especialista en soleras y criaderas. También en brandy. Pues este cóctel mantiene toda su elegancia al combinarlo con zumo de limón, azúcar y un toque de soda. Tan elegante como un esmoquin con pajarita negra.