Alcohol de vino, brandi, coñac, aguardiente… Todas estas bebidas alcohólicas comparten un rasgo en común, pues son alcoholes destilados del vino. En su día, los comerciantes neerlandeses descubrieron que el vino destilado ocupaba menos espacio en los barcos y no perdía propiedades en el transporte. Así nacieron los branwijn o vinos quemados. A día de hoy, es muy fácil encontrar estos alcoholes destilados en diversos formatos, de ahí que sea importante conocer todos los tipos de destilados del vino.
Tipos de destilados del vino
Los destilados de la uva y el vino se dividen en dos grupos.
- Por un lado están los destilados del vino, obtenidos de la evaporación del vino a 78,5 ºC. Cuando esta mezcla se enfría, se obtiene una base de alcohol que permite elaborar otras bebidas.
- Por otra parte están las holandas, que se consiguen mediante el mismo proceso y a las que se añaden residuos u hollejos del vino. Con ello, se obtienen los aromas característicos de estas bebidas con una graduación que oscila entre el 36 % y el 45 %. Estas últimas también se dejan envejecer en barrica de roble.
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Vinos y destilados: el vermut
En cualquier región vinícola se elaboran vinos y destilados del mismo, siendo los vinos de aperitivo los más populares. En el caso del vermut, se elabora con vino blanco y se le añade un destilado al que se le añade botánicos y plantas como el ajenjo, hisopo, coriandro, quina, enebro o clavo. El resultado es una bebida con un volumen de alcohol de hasta el 19 %. Otro de los vino con alguna adicción de destilados más conocidos es el vino quinado. Se elabora a partir de un vino dulce macerado con sustancias vegetales y, en el pasado, se utilizaba para despertar el hambre en niños.