No son maridajes de toma pan y moja, pero casi, casi. Eso si no se trata de un mixto con huevo que ese si acaba teniendo siempre motivos para rebañar, untar y chuparse todos los dedos. Lo mismo sucede con la Francesinha con su potente salsa picante de cerveza y tomate. Mucho más elegante es, sin duda, lo del Croque Monsieur.
Sea como sea, lo del sándwich tiene muchas ventajas. Rápido, fácil de tomar y se puede llevar a cualquier parte. ¡Hasta el espacio! No sería la primera vez que uno consigue llegar a lo más alto.
Sí, pasando todos los controles de seguridad de la NASA, pero quién se puede resistir a uno de rosbif disfrutando de las mejores vistas de la Tierra. Imposible resistirse. Eso sí, hay que tener cuidado con las migas. Dan mala imagen y más flotando por la nave con gravedad cero.
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Vinos divertidos para sándwiches que también lo son
Además, no tienen por qué ser aburridos. No son sota, caballo y rey… Entre panes cabe casi de todo. Las posibilidades son casi infinitas, aunque el que más se consuma en todo el mundo sea el de mantequilla de cacahuete. Antes de graduarse en la escuela cada americano habrá tomado más de 1.500. El favorito de Elvis Presley si se le añade plátano.
Luego le sigue el de mantequilla con jamón y hay quien se toma 40 en menos de 17 minutos. De récord Guinness. Como también lo es el más caro del mundo. 215 dólares y solo tiene dos ingredientes: pan y queso a la parrilla. Eso sí, los bordes son de oro comestible y está sensacional. Y es que a veces las cosas sencillas son las que mejor funcionan y con los maridajes también. Pero por si entran las dudas aquí van algunos los más sabrosos.
Los mejores sándwiches del mundo y sus maridajes
Mixto con huevo y Rioja joven
El primero de la lista, por derecho propio. No hay cena improvisada en cualquier casa que no lo prepare. El auténtico comodín del público que siempre gana por goleada. También el favorito en bares y cafeterías. No hay carta en la que no aparezca ni barra que no lo sirva. Muy sabroso y, sobre todo, rápido. Y es que el mixto con huevo tiene todo, aunque lleve muy poco. Jamón, queso fundido y poco más.
Eso sí, para que el pan quede como de restaurante el secreto es hacerlo a la plancha con mantequilla, pero solo por la cara que se quieren tostar. Eso, y huevo frito en aceite de oliva. Nada más y nada menos. Crujiente y a la vez cremoso. De toma pan y moja y más si se marida con un tempranillo joven de Rioja. Para chuparse los dedos. ¡Todos!