Y no por el precio, que disfrutar de buenos vinos no es siempre cosa de grandes presupuestos. Claro que no. Más bien la cosa va de otra pasta. De la de agua hirviendo, poquito de sal, unos minutos cociendo y, a partir de ahí, dejar volar la imaginación.
Fetuccini alla puttanesca, trenette al pesto, passonti alla genovese, papardelle sulla lepre o spaghetti aglio olio e peperoncino, … Uhmm, ¡deliciosas todas! Sí, las posibilidades son infinitas, pero antes de ponerse manos a la obra habría que conocer bien sus nombres. Las formas y los tamaños darían para un master completo de cocina.
Tampoco hace falta complicarse tanto la vida porque si a alguien le gustan con chorizo, pues que sea con este embutido. Y, eso sí, con vino. No hay que olvidarlo. Lo saben en Italia y no hace falta viajar a allí para comprobarlo. Total, tampoco es aún posible.
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Maridajes con mucha pasta y sin viajar a Italia
De lo que se trata, por tanto, es de dar salida a todos esos macarrones, espaguetis y espirales que se compraron el primer día de confinamiento y de los que, así a ojo, deben quedar aún hoy más de la mitad. Sí, ya empiezan a molestar en las despensas.
Curioso que, por cierto, con esto del coronavirus, no hayan llegado noticias de que los italianos agotaran las existencias en los supermercados. Sin duda, en el país en el que los niños nacen sabiendo distinguir el rigatoni del vermicelli, están hechos de otra pasta.
Pues algo habrá que hacer. Eso sí, antes de meterse en la cocina dos consejos, uno para la pasta y otro para el vino. Cocerla un minuto menos de lo que recomienda el fabricante en el envase y empezar a descorcharlo mientras aún hierve el agua. Doble placer, tanto en la elaboración como en la degustación. Por cierto, ¿Cómo prepararlos?
Spaghetti, aglio, olio e peperoncino
O, lo que es lo mismo, espagueti, ajo, aceite y guindilla que también vale. Y eso es todo lo que se necesita. Solo eso, y un toque de perejil bien picado. Sí, lo mejor es empezar por lo más sencillo y no complicarse con lo de las formas de la pasta, ¿verdad? Solo hay que sofreír y dorar los ingredientes y cuando la pasta esté al dente, rehogarlo todo bien. Apenas hay margen de error, tan solo tener cuidado con el picante. ¡Cuidado!, y parmesano al gusto, por supuesto.
Sabroso, fácil, rápido, y tan lleno de matices como el Verdejo de Ruiz Torres. Maridaje perfecto, refrescante y elegante como la sencillez de esta receta. La cosa se complica a partir de ahora.