Descubrimos como crear una pizza asiática, por medio de una carta de amor y ternura, de nuestro Chef de referencia, Miguel López Castanier.
Conoce que hacer una gran comida esta unido a la ternura y a la magia de las palabras, como demuestra Miguel, haciéndonos disfrutar con la lectura y nuestro estomago.
Contenidos
Pizza Asiática en una carta y para acompañar un buen Verdejo ecológico.
Camasobres 22 Mayo 2019
…y no sé como decirte que te echo de menos. Y el sueño de esta noche, te lo susurraré al oído, mi amor.
Pero me olvidaba. Que mala cabeza tengo.
Hay días que parece que estamos enhebrando rayos de sol, como que a los diez minutos ando buscando leña para calmar esos frescores, que a mi edad es frío, y no nervios. Aunque de ti? si.
Por eso ando dando botes y aprovechando, y como algunas tardes, si no hay mucha gente, me salgo de la cocina y husmeo o algo hago. Y antes de ayer se me ocurrió hacer pan de aceite, para pizzas especiales, fuera, en el salón, frente a la peña.
Las vistas eran geniales. Pero eso que me contó cierta persona de ciervos u osos subiendo la nieve… la verdad que nieve no había, y los bichos tampoco.
Me monté la artesa con la harina, la sal y la levadura, y comencé a acariciarla. No te sonrías, sabes que pienso en tu piel. Y cuando le añado el aceite y el agua, y meto ambas manos a cascoporro, e inicio un masaje con las manos apretando con medida, y avanzando terriblemente, lanzado… y suena el móvil para avisarme.
¿De qué?¿Con las manos llenas de masa? Por favor…!
High trafic in your area.
Acá, bueno. Buenoooo. Eso es casi imposible . Salvo el día de la reunión de los Morgan. Como molan esos bugas. Y que gentío por los salones. Wow. Pero a las 7´30 de la Tarde…Hombre….jajaja
Y miré de frente. Y si . En la ladera de la peña, que por cierto no me sé el nombre, pero esta la cueva del burro en la cima… que ya estuvimos, y que me voy.
En la ladera, cerca del arroyo Ríocerezo, justo antes de la roca que parece partir el caminillo, estaban las vacas de Manolo a la espera. La que manda, grande, marrón, de ubres prietas y mirada altiva, llegaba desde atrás, y sin ninguna prisa iba acercándose a la citada piedra.
Tanta prisa le metió, que agregue el aceite y el agua, y estuve como 20 mins amasando, recogí, limpié la zona y me fui a caminar para ver los últimos lirones de la temporada en el prado que hay más abajo, cerca del meandro, donde pacen los dos hispano-bretones.
Me inventé una nueva área de menhires de gente menuda en la zona, y me hubiese pegado un cigarrico, si no fuese por que lo dejé hace ya 6 meses. Jo… El tiempo es el tiempo, y la vida me la voy a comer a enormes mordiscos. Y a ti más.
A lo mío. Que era verdad, que ya por fin, minutos antes de la puesta de sol, la dominatrix vacuna tuvo a bien salir al otro lado de la peña, mientras las demás esperaban, pensando a saber que. Que se me ocurren muchas cosas. Yo empiezo a dominar el mugido mugiente.
¿Chula? No que va. A mi, bajando la ladera, la puse tan nerviosa con mi andar renqueante. Pero tan nerviosa, que se tumbo a seguir rumiando. Que cabrita la vaquita. Me ninguneó. Ofendido.
Preparando la masa y los demás ingredientes.
Por cierto, que la masa de pan es para mañana por la noche, que coja sabor.
Así que después corté las cebollas en juliana, y las puse a pochar en aceite de oliva. Y menearlas suavemente durante casi 20 minutos, a fuego medio suave. Para luego subirlo, añadiendo una pizca de sal, que no he puesto en los ingredientes a propósito, el azúcar y el vino. Y que se redujese.
Por cierto, que mientras me deleitaba con una copita de Sapientia Verdejo Ecológico, me toque la mejillas, y me percaté de que al menos llevaba 3 días sin afeitar. Hummmmmmm.
Mañana.