El tapón del cava es un elemento importante para salvaguardar este producto de calidad. Por lo tanto, no solo tienes que saber cómo se hacen, sino también las diversas funciones que tienen, no solo prácticas sino, incluso, en el ámbito del protocolo.
En el artículo te explicaremos qué tipos de tapones hay y cómo distinguirlos para que tu experiencia al beber cava resulte satisfactoria. Aunque no lo parezca a simple vista, este sencillo accesorio posee varios matices que tienes que conocer.
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Fabricación y funciones del tapón del cava
En la mayoría de los casos, el tapón del cava se fabrica con corcho. Aunque hoy se suelen comprar en la provincia de Cádiz y en otras zonas, tradicionalmente la industria elaboradora catalana los compraba en la comarca gerundense del Empordà.
Hoy se hacen tapones con polvo de corcho aglomerado. Por supuesto, si ves una botella de cava con un tapón de conglomerado poco cuidado, empieza a desconfiar ya de entrada.
Forma y funcionalidad el tapón
Los tapones de cava han de tener una determinada forma, cuadrada para la botella y en forma de corona ensanchada para la tapa. De esta forma, vamos a asegurar un cierre hermético, siempre y cuando se utilice el complemento de la chapa.
A la hora de realizar el embotellado, tendrás que añadir la chapa que cumple con la función de protección para controlar la apertura.
Simbología de los tapones
Los tapones tienen una serie de símbolos que, si los sabes descifrar, te van a dar información suplementaria del producto. Es importante que conozcas el siguiente detalle porque así podrás distinguir lo que es cava de lo que no.
- Si el tapón, en su extremo inferior, cuenta con una estrella de cuatro puntas, te da la información de que el cava se ha fabricado siguiendo el método champenoise.
- Si no la tiene y ves un círculo, triángulo o rectángulo, serán vinos gasificados, pero no es cava.