Vinos cuesta septiembre. ¡Agárrense que vienen curvas! O mejor dicho, ¡cuestas y de las grandes! Menos conocida que la de enero, pero la de septiembre también tiene lo suyo.
Para empezar porque han terminado las vacaciones y eso nunca pueden ser buenas noticias. Adiós a los días de sol, las chanclas, la arena de la playa, los vinos en el chiringuito y al no hacer nada más y nada menos que lo que apetezca en cada momento. Tan solo relajarse y disfrutar.
Claro, eso quién no tenga niños porque el resto lo verá de otra manera. Cuestión de perspectiva y de ver el vaso medio lleno o medio vacío. Por eso, mejor tener la copa siempre completamente llena por lo que pueda pasar. Eso sí, de lo que no se escapa nadie es de la vuelta a la rutina. Así que, sea como sea, ¡bienvenidos a septiembre!
El mes de la vendimia y, sobre todo, el de los grandes vinos al mejor precio.