Dehesa de Luna es un lugar especial y es algo que se ve y se siente con tan solo poner un pie en la finca.
Naturaleza en estado puro en forma de conejos y perdices caminando como si tal cosa por campos y caminos y, también, la sombra de algunas de las grandes aves depredadoras más emblemáticas de la Península Ibérica que han encontrado allí refugio, que esperan desde las alturas a abalanzarse sobre sus presas.
Todo un espectáculo natural de más de 3.000 hectáreas en las que el vino es otro de los protagonistas principales.
Contenidos
Dehesa de Luna, Vinos Reserva de la Bio-Diversidad.
Auténticos vinos Reserva de la Biodiversidad en los que la relación, con la naturaleza, como no podía ser de otra forma, está presente desde la forma de cultivo hasta la etiqueta.
Pero hay mucho más que viñas que crecen a la sombra de encinas centenarias.
Al alzar de vista se pueden distinguir, como si de un mosaico de colores se tratase, todo un abanico de naturales colores: el amarillo para los campos de cereal, el verde para bosques y dehesas, o blanco para las floridas plantaciones de almendros.
Allí un olivar, aquí un campo de labranza. Todos en perfecta armonía y en equilibrio con la naturaleza. Cultivos ecológicos, respeto y sostenibilidad son la esencia fundamental de Dehesa de Luna y de todos sus productos.
Lugares así pueden parecer que, salidos de la imaginación de algún gran escritor, pero, en realidad, se encuentra en La Mancha, a muy pocos minutos de Albacete, en La Roda.
Una historia de muchas historias
Así son los orígenes de Dehesa de Luna. No muy antiguos, pero repletos de historias en las que el entorno y todos sus salvajes habitantes siempre han tenido mucho que contar.
Algo menos de 20 años de vida y con ganas de beberse su juventud más intensa hasta la última gota.
La forma de más directa de contar su historia es a través del Orígenes, el vino con el que todo comenzó allá por el año 2001.
Tempranillo y Cabernet Sauvignon se dan la mano cada año después de la vendimia para dar estilo, calidad y ejemplo al resto de los vinos hermanos de la bodega.
Es el ejemplo a seguir y se siente intenso en nariz, donde las frutas rojas y ligeros recuerdos de madera se integran perfectamente.
También en boca, donde es un vino redondo y muy placentero. Dehesa de Luna y naturaleza en estado puro.