Antes de empezar y para que no quede ninguna duda, de congelar el vino, nada de nada. Hay que olvidarse ya mismo de eso. Lo de guardar en el congelador lo que ha sobrado junto al tupper del guiso del domingo para disfrutarlo después no tiene nombre. Bueno, solo uno… Falso mito, leyenda urbana o, simplemente, bulo. También casi una aberración. Lo llamen como lo quieran llamar es lo mismo. Ahora les dicen fake news, pero no son más que supuestos hechos que a base de oírlos y de repetirlos se dan por ciertos. Eso sí, sin serlos porque nadie se ha molestado ni en confirmarlos. Vamos, lo del boca-oreja de toda la vida. Pues, como los vinos, los hay para todos los gustos y colores. A montones y en todos los sectores. Pues el de la enología no iba ser menos. Aquí van unos cuantos:
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Congelar el vino y otros falsos mitos sobre el vino
Que si los tintos mejoran con el tiempo y los blancos solo hay que tomarlos en el año o que si los primeros son para carne y los segundos para pescado. Por haberlos, los hay que dicen que hasta los blancos no son ni siquiera vinos. Pues aún hay más… Los rosados son mezcla de vinos blancos y tintos o lo de la cuchara para conservar el carbónico de los cavas y espumosos. Si se habla de conservación, también está lo de guardarlos siempre tumbados o invertidos para que estén siempre en contacto con el corcho. Además, hay otros que pueden ser de lo más divertidos como lo de servirlos a temperatura ambiente. Así, a ver quién es capaz de disfrutarlo en agosto a 40º en Sevilla. Pues, para enfriarlo nada de meterlo en el congelador. El vino es muy sensible a los cambios ambientales que alteran sus propiedades.