Planificación y paciencia. No hay mejor método para enfriar el vino. El definitivo, sin duda, y si se quiere que todo salga bien.
Si se busca cómo hacerlo, en internet pueden salir cosas de lo más curiosas. Sobre todo, cerveza, pero este no es el caso. No es lo mismo. Desde nitrógeno líquido hasta sumergirlo en las gélidas aguas del Lago Baikal y eso que la capa de hielo puede superar el metro de espesor. Pues no son las más exageradas. Y es que por haberlas las hay que parecen auténticos experimentos de la NASA de supervivencia en el espacio. Ahí arriba, más que bajarle la temperatura tendrán que subírsela. Eso y a ver quién es capaz de servirlo luego en una copa sin gravedad.
No, enfriar el vino no tiene porqué convertirse en toda una Odisea…
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El mejor método para enfriar el vino
Tampoco es necesario hacer una chapuza o montar un espectáculo de malabares como con la llamada infusión inglesa. Ni que el vino fuera té. Además, siempre hay que recordar que es uno de los alimentos más sensibles a los cambios de temperatura y más si son bruscos.
Lo del hielo, aunque sea en una bolsa para no aguarlo, no funciona. Tampoco el congelador. Ya se sabe, lo mejor siempre es la Doble P. planificación y paciencia. Algo que llevado al terreno de la práctica no viene a significar otra cosa que enfriarlo siempre en el frigorífico. Lo mejor siempre. Sin excepciones, pero requiere de algo de previsión. Entre dos y tres horas si está programado a 6ºC y dependiendo del tipo del vino.
Ahí hay otra clave, no todos se sirven a la misma temperatura.