Lanzarote, tierra de contrastes, de fuego, agua y vinos como Lías del Grifo: la cegadora luz del sol durante todo el año bañada por el frescor del Atlántico, las abrasadoras arenas volcánicas y el cielo azul pálido que las rodean, una mar de lava que la cubre, esa energía tan magnética que desprende y la tranquilidad que se respira en cada uno de sus rincones.
Paisajes llenos de vida como traídos de otro planeta que el artista Cesar Manrique convirtió en su lienzo y en su bloque de granito sobre las que esculpir algunas de sus mejores obras: los Jameos del Agua, la Cueva de Los Verdes, el Jardín del Cactus, el Mirador del Río, … y desde allí la vista casi quiere alcanzar a ver el Valle de La Geria…