Vinos para platos combinados. ¡Aquellos maravillosos años en los que a los platos combinados se les llamaba por una cifra y no por el contenido! Tan sencillo como pedir un número 2. Ni más ni menos y ya se sabía que llevaba un escalope de ternera, huevo frito, patatas y pimientos. Más sencillo imposible y nada tiene que ver con los nombres que se les dan a los platos en algunos establecimientos denominados de alta cocina que una ensalada César la pueden convertir en “hojitas de cogollos de Tuleda con helado de aderezo de anchoas, queso parmesano y polvo de recado negro sobre un caldo clarificado de clorofila”. ¡A ver quién se sabe el siguiente! “Rollitos de papel de arroz tibio con juliana de verduras encurtidas y camarón de profundidad con salsas agridulces de cacahuate” Pues, efectivamente… Nos encontramos ante unos rollitos de primavera, de los de toda la vida.
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Maridajes que combinan siempre a la perfección
Sin embargo, nombres más largos no es sinónimo de más apetecible. Porque no hay nada más apetecible que un arroz a la cubana… Por cierto, también es un plato combinado. Y es que, en una única fuente ovalada, porque hasta la forma importa a la hora de servirlos, deben agruparse todo tipo de alimentos, pero no todo vale. Por supuesto, debe haber proteínas y, por eso, la base es siempre la carne, los huevos y alguna vez el pescado. También los hidratos de carbono a través de las guarniciones de arroz o pasta, algunos acompañamientos más y tampoco debe faltar algo de verdura como por ejemplo ensalada. La verdad es que lo tienen todo para seguir triunfando desde tiempos de la guerra Civil, aunque su momento álgido lo vivieron en los años 60 y 70 con el boom del turismo internacional en España.