El vino amontillado es una rareza, un regalo para los sentidos, un vino que nace con vocación de fino y termina con una crianza oxidativa que le aportan carácter, complejidad y una personalidad única y diferenciada.
En las Denominaciones de Origen de Montilla – Moriles y Jerez se elaboran estos vinos que se consideran el máximo exponente del vino generoso.
Un vino que solo se elabora en Andalucía pero que son apreciados en todo el planeta por su elegancia y complejidad.
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El vino amontillado entre la finura y la excelencia.
Origen del vino amontillado.
El vino amontillado tiene su origen en el vino fino. Tras una crianza biológica mínima de 5 años por el sistema de criaderas y soleras, pasa a una crianza oxidativa que dura como mínimo otros 3 años.
Se dice que en la ciudad de Montilla cuando se transportaban en carros los vinos para su venta en Sevilla u otros lugares algunos de los toneles sufrían golpes de calor o filtraciones de aire, lo que producía que el vino se oxida dando mayor complejidad al vino y se decía que se amontillado o que llegaba remontado.