Aunque de la única etiqueta que entienden los vinos es la de la botella, por estar en casa, tampoco hay que beberlo de cualquier forma. No hace falta llevar chaqueta y corbata para disfrutarlo, pero hacerlo en pijama no debería ser excusa para hacerlo a gañote, ¿verdad? Ni mucho menos.
Pues eso, todo importa. Desde la forma de abrirlo hasta de servirlo, la temperatura, el tamaño de la copa, hasta donde llenarla, … ¡Por importar importa hasta el sacacorchos que se utiliza! No es ninguna tontería, de verdad.
Todo forma parte del espectáculo y, por supuesto que, tiene su razón de ser. Sin necesidad de hacer un master acelerado de sumiller, si se debe prestar atención a los detalles. Sin duda, el disfrute aumenta y, ahora más que nunca, nos merecemos un brindis. Todos.
Vinos de etiqueta y sin salir de casa
En realidad, en el placer de abrir una botella de vino solo hay una cosa cierta y es que lo de menos es el lugar donde se haga. En casa, en familia, es siempre una gran oportunidad y en estos días en los que estamos todos juntos…
Ahora sí, es el momento de ir al armario, elegir el mejor de los pijamas y ponerse bien cómodo, antes de descorcharlo. El que a cada uno le guste más que para eso se está en casa, ¿no? Lo de las zapatillas es ya opcional, aunque al menos unos calcetines pueden venir fenomenal.
Tan bien como la elección del sacacorchos que se va a utilizar. No todos funcionan igual, la cosa se puede complicar, y más si se tiene en cuenta que ahora no es posible ir a comprar uno nuevo. Hay que apañarse con lo que haya, pero teniendo en cuenta que lo del zapato y la pared no es el método más adecuado. No, no y no.