¡Camarero, una de…! Pues se está alargando esto del confinamiento que ya no es cuarentena porque los cuarenta días ya quedaron muy atrás. Van algunos más. Hace tiempo que se dejaron de contar.
Las jornadas se cuentan por aplausos y por las veces que suena el Resistiré desde los balcones. Sí, se hace pesado. Las semanas por pedidos a CataTú.
Lo de mirar el calendario suena como a de otra época, ¿verdad? Apetece paella, pues se hace. Ya no hace falta esperar al sábado. Así, la primavera casi se ha pasado mirando por las ventanas. Se necesita más aire.
Ese que dicen que es más puro que nunca, consecuencia también del coronavirus y que en paseos de una hora apenas se ha podido respirar. Es más necesario que nunca volver a gritar eso de ¡una de…! Lo que adaptado a la nueva normalidad se quedará en ¡Camarero!, una mesa, por favor.
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De vinos en la nueva normalidad
Con las terrazas abiertas a tan solo el 50% conseguir mesa va a ser mas difícil que extender la toalla en la playa de Levante de Benidorm durante el mes de agosto. Por cierto, el que consiga poner orden allí este verano probablemente será candidato al Premio Nobel de la Paz o al Princesa de Asturias de la Concordia.
Un auténtico lío, que primero ha llegado a los bares y para el que en apenas una semana hay soluciones muy creativas. El su turno del mercado, listas de espera, permanencia máxima, limitación en las consumiciones, … Se acabó eso de las rondas. Una y para casa.
Nada volverá a ser lo mismo sin la penúltima.
Lo que no cambiarán son los vinos. Ribera, Rioja, Rueda y el de la casa seguirán siendo las estrellas, ya no de las barras sino de las mesas. Con el verano a la vuelta de la esquina es tiempo de vinos de terraza y balcón.
Ribera del Duero, vinos para apasionarse
Cada vino es diferente. No hay duda, pero el carácter de los vinos de una de las Denominaciones de Origen más prestigiosas de todo el mundo conquista la barra de los bares y las mesas de los hogares a partes iguales. No hay terraza en el que no lo ofrezcan y la verdad es que nunca falla. Ribera, por favor… es una de las solicitudes más habituales.
El clima y la geología de la meseta castellana convertida en sensacionales emociones que acompañan bien a casi cualquier tapa o aperitivo. Mejor si son de carne o en salsa. Tempranillo, que es lo que manda, convertido en Arte para no parar de disfrutar como con la juventud y atrevimiento de Enima Pasión. Diferente.