Vino y alcachofas y es que algo tienen las alcachofas que casi desatan las mismas pasiones a partes iguales. O se aman o se odian, incluso para maridarlas. No hay punto medio, lo mismo que en su elaboración. Así de sencillo y tiene una mitológica explicación… Blanca de Tudela, Violeta de Provenza, Madrigal o Camus de Bretaña, y hasta la de Belicarló que tan buen gusto da a arroces y paellas.
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Vino y alcachofas: maridajes para sorprender.
Todas diferentes y con algo en común. Relación agridulce. Manjar de dioses, pero de los antiguos de verdad. Y es que su nombre científico ya lo dice todo: Cynara. La hermosa doncella de la que se enamoró Zeus y a la que se llevó al Monte Olimpo para hacerla inmortal. Pues ella que no estaba muy por la labor terminó escapando y al final la convirtió, precisamente en alcachofa. Flor, al fin y al cabo, pero de sabor dulce y amargo como el propio amor.