Félix Callejo. Vinos que son auténticos paisajes. Los que se encuentran en los alrededores de Sotillo de la Ribera en Burgos.
Un paraje realmente privilegiado en el entorno Norte del río Duero. Allí, por su elevada altitud y la riqueza de sus suelos que van desde los más pobres de origen calizo, a los de grava pertenecientes a antiguos lechos de ríos, hasta arenales en las proximidades de los pinares próximos y hasta arcillas en las zonas más bajas, Félix Callejo encontró el lugar perfecto para el cultivo del Tempranillo que tanta fama ha dado a la zona.
Toda una variedad de paisajes en los que la uva se expresa de manera diferente y da a sus vinos una gran riqueza de matices.
Félix Callejo el secreto de un sueño cumplido.
Varias vidas entre viñedos y paisajes de la Ribera
Desde siempre la viña y el vino han estado presentes en la vida de Félix Callejo y de su familia. Su infancia transcurre entre liebres y altos vuelos mientras corría por los viñedos de su abuelo y su padre, quien por cierto ya en aquella época era corredor de vinos.
Inquieto por naturaleza y gran aventurero, al final consiguió conjugar todos esos sueños con la elaboración de su propio vino en la llamada Finca Valderoble.
Tan solo 10 hectáreas de terreno sin apenas valor que tradicionalmente se dedicaba al cultivo del cereal y en la que la mente de Félix siempre estuvo la idea de construir una pista de aterrizaje desde la que sobrevolar toda la Ribera.