El vino espumoso rosado es uno de los vinos más elegantes y especiales, porque cuando se consiguen buenas elaboraciones el resultado suele ser un vino único e irrepetible.
Los aromas en cata son sublimes, ya que aparte de las lías finas, notamos frutos rojos y aromas típicos de otros vinos.
Es un vino espumoso que nos sorprende y que cada día toma posiciones muy importantes en el mercado nacional e internacional.
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Elaboración
Como os decíamos en el artículo de las diferencias entre un vino “clarete” y un vino rosado, la elaboración del vino rosado es la más compleja, porque las decisiones fundamentales para el resultado final del vino de toman en un periodo muy corto de tiempo.
Color y cuerpo
El color y el cuerpo del vino dependen de la maceración pre-fermentativa del vino que muchas veces no supera las 8 horas.
El enólogo debe tomar decisiones en ese periodo de tiempo vitales para el vino, pero además, le queda un largo y tedioso camino hasta la finalización del vino.
Doble dificultad
Aquí es donde podemos decir que el vino espumoso rosado es doblemente difícil porque tras todo el proceso de elaboración de un vino rosado tranquilo, debe realizarse una segunda fermentación en botella o en depósito según se utilice un método u otro de elaboración de cava.
Y esta segunda fermentación es muy importante ya que determinara los aromas secundarios del vino y su burbuja, que debe ser integrada y fina, haciendo que el vino tenga un toque de dulzura y a la vez el carácter varietal y aromático de la uva que se usa para el vino tranquilo.