El término vino noble se utiliza habitualmente en catas profesionales para designar un vino que reúne ciertas características específicas. Si has acudido a alguna cata, seguramente estés familiarizado con este concepto. En caso contrario, en nuestro artículo te explicamos de qué se trata. Si eres amante del vino, te gustará ampliar tu vocabulario para designar a esos caldos que tan buenos momentos nos hacen pasar en la mejor compañía y frente a una mesa con deliciosos manjares.
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¿Qué es un vino noble?
El vino noble puede ser tinto, blanco o rosado, pero siempre debe cumplir la premisa de haber estado un mínimo de 18 meses en un recipiente de madera de roble. Durante este tiempo de crianza (que puede ser de más duración), el recipiente en el que se conserva debe tener un máximo de 600 litros de capacidad y puede combinarse con un tiempo de estancia en botella.
Se trata de un término utilizado para referirse a algunos vinos que cuentan con IGP (indicación geográfica protegida) o DOP (denominación de origen protegida) y que indica al consumidor cómo ha sido su crianza. De hecho, es una terminología que los expertos consideran pareja a la de crianza (un vino con un proceso de envejecimiento de dos años, de los cuales entre 6 y 12 meses han sido en barrica) o reserva (un vino con un proceso de envejecimiento de tres años, de los cuales uno ha sido en barrica).
Características principales
Tradicionalmente, el vino noble se ha caracterizado por proceder de viñedos que están plantados en un terreno con buenas características. Esta particularidad ha pasado desapercibida con el tiempo, ya que se han introducido nuevos requisitos para que tenga esta denominación.
Lo mismo ha ocurrido con la denominación de uva noble, un concepto que se ha quedado solo en la parte teórica del mundo vitivinícola y que se ha desechado en las catas. Con este término se hacía referencia a una variedad de uva que era capaz de producir un vino de alta calidad sin necesidad de ser mezclada con otras variedades y que, además, se podía cultivar en diferentes partes del mundo.
Hoy en día, un vino noble suele tener entre 15 y 23 grados, lo que sería un vino suave según la normativa europea actual. Su degustación suele hacerse como copa o como acompañamiento de aperitivos y dulces, pero nunca como vino de mesa para acompañar una comida completa.