La receta de garbanzos y morcilla es otra maravilla que como cada quince días el chef Miguel López Castanier, nos envía una receta en una carta desde la montaña palentina, esta vez nos sorprende con esos garbanzos que nos enamoran y nos incitan a disfrutar de esta maravillosa legumbre.
Descubre entre versos de amor y añoranza una receta para llenar de júbilo el alma y el espíritu de tus invitados.
Esta receta de garbanzos con morcilla y verduras, marida con un vino de Toro pero puedes elegir el vino que quieras que en CataTú te ayudamos a elegirlo.
Contenidos
Receta de garbanzos con morcilla, jamón y verdura.
Mis sueños y deseos me llevan a este plato.
Camasobres. 7/7/19
Y llegan los toros a la carrera, o llegarán mañana. Pero esta semana, todos los días hay que despertar a las 7´45 de la mañana, hablaremos, por miles de kilómetros que nos separen, y tras la carrera, comentaremos los acertijos que se han desgranado por el día, y que entre tus labios se funden en sabiduría.
En deliciosos comentarios que como perlas buscan concentrar la esencia. O una gota de sonrisa que me haga soñar. Acá sigue lloviendo por días o semanas, según le da. La montaña es caprichosa. Ahora hay una nube soltando agua como loca. Como para callar al perro, al Bobi, que se ha hecho crítico musical, y ladra lo que considera desacompasado. Y sigue lloviendo.
Previos necesarios para una receta de garbanzos con morcilla.
Así que pondré ya los garbanzos a remojo, en agua caliente. Y los dejaré que silben suavemente la melodía que nos trae la lluvia.
Esta me ha traído recuerdos de cuando fuimos a mi playa, la secreta, la privada, jajaja. Y el olor salino nos instaba a desnudarnos para nadar entre las olas que la marea nos acercaba. Y unos minúsculos carramaros merodeaban los andares en la melodía celta que llega por el Atlántico. Sin gaviotas. Sólo los dos. Y las manos y los pies al ritmo de la melodía.
Empezamos los preparativos
Mañana, tras el café, con el teléfono pegado a la oreja, pondré los garbanzos en agua nueva, tras un cambio antes, por fastidiar. Los daré un regalo de cebolla y zanahoria, con un toque de hoja de laurel, sal marina semi gruesa, que vaya fundiendo, mientras crece y crece el aroma por la cocina.
Y habrá que decidir si 40 minutos en olla cerrada, o 2 horas a fuego medio y constante, que no se encallen. Y el vino. Me dan ganas de llamar a Javier que me recomiende alguno. Y lo haré para la próxima, o su arroz.