Vinos para centollo, nécora y buey de mar. Cuando se habla de maridajes sorprendentes, pocos placeres gastronómicos pueden competir con los que nos brindan los reyes del mar: centollos, nécoras y bueyes de mar. Crustáceos que con sus caparazones duros suponen un desafío para abrirlos y que por dentro conquistan por su delicadeza. Pero ¿Qué sería de estos festines marinos sin el vino perfecto para elevarlos to the next level? ¡Por encima del nivel del mar! Combinaciones que harán enrojecer a cualquiera… pero no de vergüenza, sino de puro placer. ¡Un viaje de sabor donde las burbujas, la frescura y la tradición se dan la mano con el mejor marisco! ¿Qué sería de unas nécoras gallegas sin un Godello que las acompañe? ¿O de un centollo relleno al horno sin la chispa de un Txakolí? Cada bocado, cada sorbo, es un homenaje a la unión entre la tierra y el mar, un duelo de texturas y sabores que transporta directamente a las profundidades del mar.
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Los mejores vinos para centollo, nécora y buey de mar
Nécoras al estilo gallego y Godello
Una de las joyas gastronómicas que viene del mar y que no puede faltar en ninguna celebración. Sobre todo, entre los meses más fríos del año cuando su carne es más firme y sabrosa. De pequeñas dimensiones, pero su tamaño no refleja su fuerza. Unas pinzas poderosas y carácter agresivo que no tiene su reflejo en el paladar. Todo delicadeza. Justo al contrario que las aguas en las que se recoge. Del Cantábrico, pero especialmente del Atlántico y concretamente de las Rías de Arousa, de Vigo, y de Muros-Noia. Eso sí, siempre hay que saber que comer una nécora es un arte similar al de abrir una botella de vino. El duro caparazón requiere utensilios como cascanueces para acceder a la carne, pero los verdaderos amantes del marisco disfrutan cada parte, especialmente las patas, donde se concentra más sabor.