El pH es una medida de acidez que encontramos en muchas descripciones y fichas técnicas de los distintos vinos. Es un dato muy importante que condiciona la longevidad, aromas, color y estabilidad de un vino.
Está unida esta medida a los ácidos del vino y la concentración de los mismos en el mosto y en el vino.
Vamos a entender cómo afecta esta medida a la calidad de los vinos y como identificar los mejores vinos con los pH adecuados.
El pH del vino, responsable de la estabilidad de los vinos.
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¿Qué es el pH?
Es pH es una unidad de medida de la acidez o alcalinidad de una disolución. Se mide en una escala del 0 al 14 siendo 14 muy básico o alcalino, y los pH cercanos a cero son disoluciones muy ácidas.
Para hacernos una idea de la escala, una disolución con pH 3 es 10 veces más ácida que un líquido con pH 4. Por lo que una variación de 0,1 en un pH es muy importante y notoria.
El pH varía en función de la concentración de ácidos que hay en un vino, así cuanto más ácido tenga el vino menor será el pH.
¿Cuál es el pH del vino?
El pH del vino suele oscilar entre 2,8 y 4, siendo 2,8 un vino extremadamente ácido y un vino con pH 4 es un vino plano sin acidez. Es muy importante el pH de un vino, ya que entre un vino con pH 3,2 y un vino de pH 3,3 hay un 25% más de acidez.