San Juan y vino. El solsticio de verano. La noche más corta del año, aunque a más de uno al final se le haga un poco más larga de la cuenta. La playa, el agua del mar, las hierbas aromáticas, cuidado con los espejos, espantar a las meigas y los malos espíritus, atraer la suerte y el dinero, encontrar el amor, la luna, parejas eternas, muchos deseos y, por supuesto, hogueras.
Curioso lo del fuego para dar la bienvenida a la estación más calurosa del año. Mucho, como si no fuera suficiente con el sofocante calor que hará durante los siguientes tres meses. Menos mal que ahí también suele estar el mar para refrescarse luego. También las bebidas fresquitas.
Sí, el vino y San Juan tienen mucha más relación de lo que puede parecer. Eso sí, hay vida más allá de las queimadas, pomadas y zurracapotes. Claro que sí…