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Como Hacer Vinos Afrutados

Cómo se hace un vino afrutado paso a paso

El vino afrutado es uno de los más solicitados por la gente que quiere tomar un vino de manera relajada, esos aromas a frutas nos hacen disfrutar de manera especial porque a nuestro cerebro le da la sensación de libertad y frescura.

¿Pero a la hora de hacer un vino afrutado que pasos debemos seguir?

En primer lugar hay que elegir las uvas adecuadas para la elaboración del vino, así existen variedades de uvas de carácter afrutado, como la Zalema típica de los vinos de Huelva, o la variedad Albariño típica de la zona Gallega, y otras muchas que producen aromas afrutados en el proceso de fermentación.

Suelen ser aromas primarios que son los que están dentro de la baya de uva. Estas variedades son blancas, pero también tenemos variedades tintas muy afrutadas como pueden ser la garnacha y  el tempranillo.

Una vez elegida la variedad de uva adecuada debemos centrarnos en la elaboración.

Para mantener los aromas primarios, como regla general, las fermentaciones deben ser a una temperatura baja, y por supuesto no superar nunca los 24 grados en blancos o los 28 grados en uvas tintas. También, la elección de las levaduras es muy importante, ya que determinadas levaduras favorecen los aromas secundarios afrutados.

Recordad que los aromas se catalogan en tres grupos

  • aromas primarios, que son los propios de la fruta,
  • los secundarios que son los aromas derivados del proceso fermentativo,
  • y por los últimos los terciarios que son los aromas que se producen por la crianza del vino en barrica o en botella.

Los aromas en los vinos afrutados

Para los vinos afrutados, los aromas importantes son los primarios y algunas veces los secundarios. Ya que los aromas de crianza suelen ser tostados, cafés y otros que no son nada afrutados.

Vinos blancos

En el caso de los vinos blancos debemos fermentar los vinos a baja temperatura, sin las pieles de la uva  y una vez que la fermentación se ha realizado se deben trasegar (cambiar de deposito) para eliminar las impurezas que dejan las levaduras tras la fermentación y que pueden aportar aromas sucios al vino.

Una vez estabilizado el vino blanco, se suele hacer por frío, es decir, se mantiene el vino en un deposito a -3 grados unas 48 horas, para que se estabilice el vino y de ahí se embotella para mantener los aromas sin posibilidad de que se oxide el vino por el contacto con el aire.

Vinos rosados

El vino rosado sería muy parecido en la elaboración del vino blanco, pero con la diferencia de que durante unas horas el mosto se deja con las pieles de las uvas para que le aporten color y algo de taninos. Luego debe seguir el proceso del blanco.

Vinos tintos

Para los vinos tintos la mejor opción para que sean afrutados es la fermentación carbónica. Elegimos bien la variedad de uva, y aquí introducimos dentro del deposito las uvas enteras y generamos una atmósfera reductora, es decir, eliminamos el oxígeno del deposito, normalmente añadiendo CO2, y dejamos que la fermentación ocurra dentro de las uvas. En un determinado momento, se prensan las uvas y el vino resultante es un tinto afrutado y suave que es muy agradable.

Por tanto para hacer vino, ya sea afrutado o no, lo importante es la elección de las uvas y por su puesto su calidad y sanidad. Después, para hacer un vino afrutado sí es muy importante elegir el método de fermentación y embotellado, ya que eso determina el mantenimiento de esos aromas en la botella y posterior disfrute de los mismos en una copa.

Existen una inmensa variedad de vinos afrutados, blancos o tintos o rosados, y para ir conociendo lo afrutado de cada variedad, lo más indicado es probar muchos vinos, y el lugar donde están todos los vinos es catatu.es.

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