Luberri, vinos para beber y, sobre todo, para ser bebidos. Que enamoren desde la primera copa y permanezcan en el recuerdo de forma indefinida. Tierra, clima, trabajo, tradición y presente son la base de los vinos Luberri.
Así, la familia Monje Amestoy ha encontrado el lugar donde todas esas circunstancias se reúnen en La Rioja Alavesa. En un paisaje en el que vino forma parte indivisible del entorno desde el s. XVIII a través del precioso mosaico multicolor que forman los pequeños viñedos salpicados de valles, ríos y montañas.
Todo espectáculo para los sentidos que, como en las catas de sus propios vinos, comienza con la vista para continuar con los mil aromas de los bosques y las montañas cercanas. Sencillamente deliciosos…
Tanto es así que su interpretación de todas estas sensaciones que produce la tierra en Luberri Maceración Carbónica han sido recientemente premiadas como el mejor vino joven de España. Tributo, además, a la tradicional forma de elaboración de la zona. Fresco, aromático, frutal, sincero y muy honesto, como debe ser el Tempranillo de Rioja.
Contenidos
Luberri, desde la tierra al paladar aportando sensaciones felices.
Vinos de cuento, de paisajes y mil historias
Un mundo casi ideal entre la sierra de Cantabria y el río Ebro. Así, primero una parcela aquí y luego otra allí, la familia Monje Amestoy cuenta con 29 hectáreas de viñedo.
Diferentes ubicaciones y con una variedad de suelos tal que es la que da sentido a la variedad de aromas y sabores de sus vinos.
Tempranillo, como no podía ser de otra manera, en barrancos, laderas y altas terrazas. Desde Elciego hacia Laguardia, La Puebla de Labarca y Villabuena. Terrenos arenosos en los pagos de ribera y arcillosos y calcáreos cuanto más van aumentando la altitud.