Papillote de pescado y verduras. Lo primero es poner una queja a quien corresponda. El gris y sus inútiles matices y texturas usadas estos dos últimos días para pintar el cielo de donde dormito y trabajo, me parecen de un sincero e inequívoco tono deleznable, por ser fino.
Aburrido cuanto menos, y remarcablemente un galicismo del norte nada logrado. Infame.
Lo segundo es que olvidé decirte que te quiero ayer por la noche. Creo que pudo el evitar reírme que otra cosa. Y ando nervioso. Ya te lo contaré.
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Receta de Papillote de pescado con verduras
¿Que pescado es el ideal para el Papillote?
Pero he conseguido dos cosas que me han sacado de ese sopor gris que se me había anclado en la cabeza. O cabezota. Este delicioso vino y un San Pedro o como lo quieras llamar. John Dory.
Pescado que siempre definió mis conceptos mediterráneos en su textura y sabor. Y que me recuerda las vueltas que dimos paseando por las dunas y calles de ese pequeño salar, revisando las danzas de un par de grullas reales y con unas nubes pintadas por Velázquez o Goya o cuanto menos el Greco.
¿ Acaso es que pido demasiado?
¿Turner? Una batalla naval, un abrazo en las marismas, un sol negro de las montañas palentinas o del Pirineo. ¡¡¡Que se yo!!!!!
El trazo de un Miguel Ángel , Martín ya me parece exquisito. Que tampoco soy muy de pedir, pero un poco de por favor.
A lo nuestro, que te quiero. Y que no he dicho desde esta mañana, desde que los descubrí, el Viña Amalia y el gallo pedro, o si prefieres un pez limón también vale. O lo que te plazca y encuentres en la pescadería.
Sonríe y que te lo limpien y saquen los lomos, que con las raspas ya te harás una sopa cremosa de mar. O lo que te dé la gana.
Que luego me dices que desde que dejé de fumar, a veces me entra una neura de mirar de sesgado a todo el mundo, y que menos mal que me callo, que me río demasiado de…. Vale, ¿vale?
Es que te veo. Te estoy viendo fruncir el entrecejo, ese que las más te besaría, ese punto justo que dice… Ajjjjjjjj.
Ya vale. Me voy. Un paseico y vuelvo.
Pues tengo la copa en la mano, y me deslizo en sus aromas de la Pedro Ximenez.
Y dale con el gris. Lo siento. Es muy fuerte. Hasta yo sé pintar una gloriosa sucesión de nubes en alborozo y alboroto trueno de vendavales y lluvias seguidas y tormentas como uno ha de esperar. Por favor.
Ni un túnel del Metro es tan aburrido.
Pero que aromas. Me recuerdan al paseo por la vereda que se asomaba al Mar. Camino de un desayuno tardío casi un almuerzo. Frente a un par de arrastreros. Y sólo tenían tortilla, y tú no puedes. No he sonreído.