Para muchos amantes del vino la tabla de añadas de Rioja es como la piedra roseta o la estrella polar, que guía sus caminos hacia los vinos de la Rioja que mejor condiciones han tenido para ser grandes joyas enológicas.
Es un buen varemos para conocer como nos gustan los vinos, redondos, con estructura, etc. También nos sirve para valorar el precio del vino, o realizar buenas compras de vinos de Rioja.
No solo la Rioja tiene tabla de añadas, ya que por ejemplo, la Ribera del Duero también las tiene.
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Orígenes de la tabla de añadas de Rioja
La primera añada calificada en esta tabla es de 1925 y desde entonces se han ido calificando las añadas cada año en función de la calidad de sus vinos. Esta función la desempeña el consejo regulador de la denominación.
Cuando se hace esta tabla de añadas se basa en el análisis de los vinos jóvenes de la denominación de origen, pero para comprobar el nivel de calidad a lo largo del tiempo debemos prestar mucha atención a la evolución de esos vinos tras su crianza.
Es muy importante no confundir la tabla de añadas de Rioja con la calificación de cosechas. Esta calificación de cosechas es más joven y se empieza a valorar a partir del año 1992.