Vinos para alubias y fabes. Judías en las regiones del centro de España; fabes en Asturias; caparrones en La Rioja, pochas si son frescas en Navarra; Mongetes en Cataluña; Fesols en la Comunidad Valenciana y judiones si son grandes y vienen de La Granja en Segovia… Pues lo primero que hay que saber es que todas estas palabras se refieren más o menos a lo mismo, a las alubias. Y, además, la cosa se puede complicar y mucho si se mira cómo se las llama en otros países del mundo: Frijoles en México, Centroamérica y Colombia; porotos en Argentina, Chile, Uruguay y Paraguay; Caraotas en Venezuela, especialmente si son negros y habichuelas en República Dominicana o Puerto Rico, Colombia y así se podría seguir en todo el mundo. Sin embargo, son de vital importancia en América puesto que se cree que son originarias de aquí, aunque se consuman en todo el mundo.
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Maridajes para alubias y habichuelas mágicas
Sí, existen evidencias de que ya se cultivaban en México y Perú hace más de 7.000 años. A Europa no llegaron hasta el descubrimiento de este continente allá por el año 1492. Hasta entonces nada de nada, aunque hoy formen parte imprescindible de la dieta mediterránea. Además, hay que saber que tienen más variedades casi que nombres. ¡Más de 400 diferentes! Ahora no estamos para contar habas, pero formaban parte del sistema de votación de las sociedades más antiguas. Proteína vegetal poderosa, rica en fibra y en saciantes y son grandes aliadas para el corazón. Imprescindibles a lo largo de la historia en periodos de escasez y valoradas en todo el mundo. Por cierto, las más caras del mundo son los judiones de La Granja y las alubias de Tolosa. Sin embargo, tienen un inconveniente que todo el mundo conoce: ¡los gases!