Historia de un viñedo natural.
El origen de Lagar Quixote
Todo comenzó cuando yo era joven, mi padre tenía una viña herencia del suyo en La Mancha, en Cuenca, concretamente en Mota del Cuervo, pueblo que limita con las provincias de Ciudad Real y Toledo. Esta viña la plantó mi abuelo hace algo más de 70 años con la variedad más adaptada a esta zona: “Airén”.
La localización de la viñas
La viña se halla en una zona elevada unos 80 metros sobre la llanura manchega en las últimas estribaciones de la Sierra de Altomira que acaban en el término de Mota del Cuervo y que lo recorren de norte a sur y disfruta de un terreno con abundante piedra caliza.
Linda con el camino de la Vereda y con el camino del Toboso, y desde ella se pueden ver los “gigantes” molinos de Mota y el pueblo del Toboso con su espectacular torre cervantina “…con la Iglesia hemos dado…”que relataría Don Miguel de Cervantes en su magna obra Don Quijote de La Mancha. Dicha torre sirve de faro-guía durante la recolección nocturna de la uva.
Mi historia y respeto por la naturaleza
Soy el único hijo varón de cuatro hermanos y era mayormente yo quien ayudaba a mi padre en las labores del campo, como entonces era habitual.
Mi padre me inculcó unos valores de honestidad y respeto a la Naturaleza que mucho tienen que ver con la coherencia de mantener un ecosistema que nos da cobijo y disfrute.
Entonces, y ahora también, estaba muy extendido el tratamiento de azufre a las cepas para evitar enfermedades de la vid y, desde la cooperativa de la que éramos socios, nos aconsejaban utilizar ciertos tratamientos fitosanitarios de importantes marcas para prevenir tales enfermedades y/o mejorar rendimientos.
Siendo consecuente con la enseñanza que recibí de mi padre de respetar nuestro medio natural, y no estando yo muy convencido de que esos productos fueran tan buenos para la uva sin ser perjudiciales para el medio…
Los orígenes de mi filosofía por la elaboración natural
Tomé una decisión que ha marcado un antes y un después… y es que cuando me casé a la edad de 23 años le propuse a mi padre no volver a tratar con nada la viña…y nada es nada!, es decir, ni azufre… mi padre estuvo de acuerdo… y ¿qué ha ocurrido?… pues que la viña ha seguido ahí defendiéndose de los retos que la naturaleza le impone y que, de manera también natural, resuelve.
Es así que tengo 54 años cumplidos y, después de esos 31 años sin tratamiento alguno, la viña tiene una baja producción, pero de una inmejorable calidad y “sin perjuicio alguno del ecosistema que nos da amparo”…más bien al contrario…integrando una manera de concebir el mundo del vino con el medio que lo soporta y obteniendo una altísimo calidad de la materia esencial…la UVA.
Es una manera de contribuir, en la medida de mis posibilidades, en mantener la mejor herencia de nuestros antepasados…el respeto a aquello de lo que formamos parte y que es la base de nuestro ser.
Pero un buen día, estando en la viña acompañado de mi padre y de un hijo mío y, teniendo en cuenta que estábamos en el lugar del mundo que más vino se produce… con la inocencia y lógica aplastante que tienen los niños, mi hijo preguntó: “¿cómo se hace el vino? .
No supimos darle una buena respuesta, pero esa pregunta nos obligó a indagar y a realizar nuestros primeros 8 litros de vino preguntando a unos y otros… leyendo aquí y allá.
El año siguiente fueron algunos litros más…y llegó el momento en que había que ampliar experiencia y comencé a experimentar embotellando sin terminar de fermentar y sin saber que ya existía este tipo de elaboración hace siglos. Lógicamente tampoco conocía su nombre: elaboración “rural” o “ancestral”.
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Bravo, bravo....paisano Moteño.
Artículo precioso lleno de humanidad y amor a la tierra, la viña,el vino...Gracias.
Cordial Saludo desde la finca ECO El Títere de Villanueva de Alcardete.
696 157 425
Isamael Rodriguez.
Tengo Chardonay, Moscate y Verdoncho....te pueden interesar unas cajas?
No sé cómo lo hace César. Personalmente he experimentado con el ancestral y el champenoise. Con el acestral tuve problemas de picado-avinagrado, por la dificultad de añadir sulfuroso. No ocurrió con el champenoise, al tener la base de vinos ya preparados.
Gracias Fernando por seguirnos y estoy de acuerdo que Cesar es un gran profesional, le transmito tu mensaje y te agradezco que nos sigas.