La cata del vino es una experiencia de lo más agradable y un entrenamiento absoluto para nuestros sentidos, que los hace más agudos y receptivos.
La cata de cualquier producto es algo cotidiano en nuestras vidas, realizamos catas continuamente, pero no pensamos en ellas.
Así podemos probar varios yogures y distinguir los aromas fresa o plátano, sin mucha dificultad.
El vino es un producto más completo a la hora de catar que nos da posibilidades de usar todos nuestros sentidos.
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