Maridaje para ahumados. Sabor e intensidad. Experiencia única, aunque no a todo el mundo les guste. Después del asado, probablemente la forma más antigua de conservar los alimentos. Puede parecer sencillo, pero en realidad no lo es tanto como poner los alimentos cerca de una hoguera. Alimentos en plural porque este método de prepararlo es adecuado para carnes, pescados y también para otros como quesos incluso, los propios vinos con los que tomarlos. Para empezar porque el ahumado se puede hacer no solo en caliente sino también en frío. Sí, como suena. Y, porque hacerlo de la forma adecuada se puede considerar toda una ciencia. Sin ir más lejos por el color del humo que es uno de los mejores indicadores de la calidad del ahumado. El blanco o el azul claro es el ideal, mientras que el negro suele ser una mala señal.
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¿Por qué los ahumados maridan a la perfección con vino?
Sin embargo, hay una característica de los ahumados que la asemejan más al vino que cualquier otro producto. ¡La madera con la que se prepara! De su elección dependerá el sabor y, hay que reconocerlo, cada una va mejor para un tipo de alimento. La más popular es, como no podía ser de otra forma la de roble con unos matices intensos y distintivos. Es la más utilizada para todo tipo de carnes al igual que la de nogal, aunque aporta algo de dulzura por eso es la favorita para beicon o salchichas. También se suele emplear la de árboles frutales como el manzano y el cerezo u otras como el arce, el pecan y, por supuesto la de aliso. Esta última quizá es la más especial, ligera y con toque de dulzura que la convierte en la más adecuada para el salmón. Un gran maridaje para ahumados.