Marie Jeanne, Jeroboam, Rehoboam, Matusalén, Salmanazar o Mordechai, Balthazar, Nabuchonodozor, Melchior, Melchizedek, … a simple vista puede parecer el reparto de personajes de una película bíblica de Charlton Heston o el listado de los Reyes Godos para memorizar en el colegio, pero en realidad son los nombres de algunos de los recipientes más utilizados para envasar vino.
Todos con diferentes capacidades en las que solo falta otro de los formatos más populares, el equivalente a dos botellas convencionales: la botella magnum.
El favorito por los coleccionistas y el formato que alcanza las más altas cotizaciones en las subastas, ¿por qué? ¿Cuáles son las ventajas que hacen a los magnum tan codiciados? Y volviendo al cine de Heston, ¿son las botellas magnum los premios Oscar del vino?