Vinos para escabeches. Hay que reconocerlo el escabeche ya no es lo que era. Huele y, sobre todo, sabe diferente y los paladares actuales quizá ya no estén preparados para sus contrastes de sensaciones. El vinagre, el aceite, las especias… Los más habituales y conocidos son los mejillones, pero así, envasados en lata, pierden su principal virtud. No solo se trata de una técnica de cocción de los alimentos, sino que la clave de su éxito, siglos atrás, se encuentra en que es un modo de conservarlos. Sí, en los tiempos en los que mantenerlos en perfectas condiciones era una necesidad vital. Por tanto, tan antiguo como los encurtidos, sus orígenes se remontan a las civilizaciones romana y árabe o incluso más atrás. Quizá estos últimos fueron los que lo introdujeron en la península dejando una profunda huella y ha evolucionado hasta convertirse en un verdadero arte culinario.
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Vinos para escabeches. Maridajes que no son ninguna escabechina
Además, transciende generaciones y regiones. Hoy en día es conocido principalmente como una deliciosa forma de marinar carnes, pescados, verduras y… ¡hasta frutas! Esta influencia árabe se fusionó con las tradiciones culinarias locales, dando lugar a una técnica que no solo preserva los alimentos, sino que también transforma su sabor y textura de una manera única. La acidez del vinagre y la combinación de especias y hierbas utilizadas en el escabeche crean un equilibrio perfecto que no solo conserva, sino que potencia y matiza los sabores de los ingredientes. Lo bueno del escabeche es que sirve para casi todo. Desde las sardinas en escabeche de Cataluña hasta la perdiz en escabeche de Castilla-La Mancha, cada plato lleva consigo una historia y una identidad. Entonces, ¿cómo se prepara un buen escabeche? Y, sobre todo, ¿cómo maridarlo?