Los vinos con crianza son los vinos tintos más comercializados en nuestro país, siendo los más venidos en comidas y cenas en nuestros restaurantes. Además de ser los más valorados por los consumidores.
¿Por qué ocurre esto? Vamos a conocer el porqué del éxito de estos vinos en España y como disfrutarlos en nuestras casas.
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¿Qué es un vino crianza?
Un vino “crianza” debe producirse en una Denominación de Origen o Pago y es aquel que pasa al menos 6 meses en barrica de roble y al menos un año en botella antes de salir al mercado.
Puede existir los vinos con crianza en barrica, que son vinos de la Tierra o IGP, o bien vinos de mesa que deben indicar el tiempo en barrica y que no pueden tener el nombre de Crianza en la botella. Aunque a nivel sensorial estos últimos vinos sean como un vino crianza, no pueden denominarse así legalmente.
Características vino crianza
Los vinos de crianza pueden ser blancos o tintos.
- Blancos: dentro de los blancos se caracterizan por tener un color más dorado que verdoso, los aromas son especiados, con recuerdos de la madera y su boca es muy amplia y con peso debido a la barrica.
- Tintos: en el caso de los vinos tintos nos encontramos con vinos de color cereza sin esos toques amoratados de los vinos jóvenes, en la nariz mantiene la fruta, pero lo acompañan aromas a coco, vainilla y especias de la barrica. En la boca, son vinos corpulentos, muy redondos, ya que tienen bastante tanino, pero pulido por la micro oxigenación que produce la crianza en barrica, además suelen ser muy agradables de beber por el tiempo que pasan en botella antes de salir al mercado.