Vinos y Bacalao. El auténtico y legítimo Rey del Norte. Aunque más tiene que ver con los vikingos que con las luchas e intrigas por el trono de hierro. El que más se come de Este a Oeste porque no hay lugar en el que no tenga su propia receta. Al pil pil con mucho perejil, a la Vizcaína sin tomate, o a la portuguesa.
Allí, precisamente, en Portugal, dicen que hay tantas formas de prepararlo como días tiene el año. Y seguro que tienen alguna más.
De primero, segundo y hasta de postre se puede disfrutar del bacalao. No hay estrella de la cocina ni chef en el mundo que no tenga su propia elaboración. Y no solo como pescado. Arroces, verduras, pastas y empanadas le sientan tan bien como los vinos con los que maridarlo. Eso sin olvidar las croquetas, tortillitas y buñuelos.
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Vinos y bacalao. Unos vinos de lo más salaos
¿Se le puede pedir más a este delicioso y sabroso bocado de mar? De todas las maneras se puede tomar y siempre está tan bueno que deja con ganas de más, ¡hasta en ensalada!
Desmigado, desalado y con toda su personalidad. Y es que es de los pocos pescados que han mantenido intacto su modo de conservación a lo largo de los siglos. Salazón, desde la Edad de Bronce, dicen. Hasta un 25% de su peso en sal no solo para que dure más tiempo sino también para llevarlo aún más lejos.
Como con las anchoas, pero a lo grande. Más sabroso y con más propiedades. Le sucede igual que al vino, ¿verdad? Así, ¿quién no desea que llegue la cuaresma para disfrutarlo en ausencia de carne? Pues estos son los maridajes para las formas más populares de elaborarlo:
Potaje de vigilia
De obligación a devoción. De penitencia a bendición. Así ha evolucionado el potaje de vigilia a la lo largo de los siglos.
Eso sí, por aquel entonces durante la cuaresma el vino ni tocarlo (Salvo para los que pagaban la bula). Receta sencilla y de lo más sabroso. Tres ingredientes básicos: legumbres, bacalao y verduras. Y la suavidad de las espinacas le sienta tan bien… Mucha paciencia. Fuego lento para que todos los aromas se impregnen.
Si se prefiere otra verdura admite casi de todo. Desde acelgas hasta berza, pasando por grelos y lombarda.
No hay manjar más exquisito hasta que llegue la Semana Santa. Además, ahora es pecado mortal no servirlo con un verdejo fermentado en barrica.