Vinos para helados, Frío, frío… y es que lo del vino a veces es como para quedarse helado. Por supuesto, que los hay de este sabor, o mejor dicho sabores, porque igual que en la copa tampoco son lo mismo con cuchara y a lametones.
Los más cotizados son los de Merlot, pero también los hay de Pinot Noir, Cabernet Sauvignon, Riesling, tambien de Champagne y hasta de ¡sangría! Eso sí, los mezclan con frutas: moras, grosellas… para realzar los aromas. Además, no son solo cosa de restaurantes con estrella Michelin, que allí se ha visto de todo.
Todo lo contrario, los venden en tarrinas y lo más curioso de todo es que no vienen de Francia o España sino de Estados Unidos. El segundo país en el que más se consumen helados tan solo por detrás de Nueva Zelanda. Definitivamente los helados y el vino tienen más en común de lo que parece. Mucho más.
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Frío, frío… Los mejores vinos para helados
De otra galaxia o para quedarse helado. ¡De las cosas que más echan de menos los astronautas cuando están en el espacio! Sí, tan solo por detrás de la pizza y las hamburguesas. Por cierto, también hay helados de estos sabores e, incluso, más extraños aún como el de foie, langosta, pan integral o de champiñones.
Además, hay otros más cercanos… de fabada, pimentón de la vera o de pimientos de piquillo. Todos deliciosos y más si aún si se saben maridar. Salados y dulces, los hay cubiertos de Cheetos o arroz, con mango en escabeche o pera al roquefort y hasta que van cambiado de color.
Ahora sí, invención española. Efectivamente, de todos los gustos y… Imposible no pensar con qué vinos disfrutarlos. Más allá de exotismos y cosas extrañas el más vendido en todo el planeta no es el de chocolate ni el de fresa o nata sino el de …
Helado de vainilla con nueces y amontillado
El helado favorito en todo del mundo y no es por casualidad. De hecho, uno de cada tres de los que se venden son de esta variedad. Tampoco es que sea de los sabores más antiguos. En la tradición china, de donde se supone que los trajo Marco Polo, solían prepararlos con nieve y frutas. Incluso el de chocolate llegó casi 200 años antes.
Sea como sea, mejor si las nueces son de macadamia, que por cierto no es un país, y la vainilla de Madagascar o Indonesia. Lo que no muchos saben es que se extrae de un tipo de orquídea. Por tanto, aromas florales y de frutos secos y el maridaje es casi de libro.
Debería ser obligatorio probarlo, por lo menos una vez en la vida, con amontillado del Puerto de Santa María. Tan suave, cremoso y envolvente como el propio helado.