Continuando con la línea de artículos en los que estamos hablando sobre tipos de vinos, hoy vamos a hablar sobre los “vinos jóvenes“.
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Qué es un vino joven
Cuando hablamos de vinos jóvenes nos referimos normalmente a vinos del año, o en otros casos vinos que no tienen crianza en barrica o en botella.
Los vinos jóvenes se caracterizan por ser muy agradables en cata, con una carga baja de tanino y aromas primarios muy marcados.
Son vinos con sabor agradable y suelen tener mucho brío. Ideales para comidas ligeras o para tomar un vino con amigos y disfrutar.
Características de los vinos jóvenes
Un vino joven se caracteriza por no tener una crianza en barrica, ser un vino muy afrutado, con muchos aromas primarios y que se suele consumir en los dos años siguientes a su elaboración. Es un vino ideal para beber con amigos y con comidas ligeras.
Crianza de los vinos jóvenes
Por regla general, los vinos jóvenes tienen poca maceración entre el hollejo y el mosto, con muy poca estancia en madera o ninguna, con temperaturas de fermentación controladas que no superen los 24 ó 25 grados centígrados y siempre buscando en ellos aromas primarios y secundarios que provienen de la uva y de la fermentación.
Estos vinos son de consumo en el año o dos años a lo máximo para disfrutar de todas sus propiedades organolépticas.
Diferentes tipos de vinos jóvenes
Los vinos jóvenes, como vinos del año pueden ser blancos, rosados o tintos.
Rosados
Quizás los vinos más jóvenes en términos de consumo en el propio año serán los rosados ya que son los que más sufren el paso del tiempo porque su color se debe a una maceración corta y pasan en poco tiempo de colores brillantes a colores más apagados muy parecidos al de la piel de la cebolla.
Los rosados son auténticos vinos de año que se disfrutan al poco tiempo de ser embotellados para disfrutar de todas sus propiedades.